Thursday, February 04, 2010

Back in the game


Me atacaron los virus en bandada y en una operación relámpago desmantelaron mis barreras de defensa; sin embargo, los mecanismos de restauración del sistema inmunológico ofendido resultaron efectivos. Por supuesto que esto ocurrió con el auxilio de algunas cuantas pastillitas de vivos colores y de sabor muy desagradable.
Durante los tres últimos días sentí un congestionamiento nasal que me impedía respirar adecuadamente; una fiebre persistente que pobló mis noches de pesadillas apocalíptico-literarias; dolencia corporal generalizada e inapetencia. Como ya soy profe he perdido ese privilegio que tienen los alumnos de poder quedarse en casa, así que hube de deambular de un lugar a otro con mi dolencia a cuestas; por si fuera poco nevó. En fin, la cosa es que estuve atado al potro de una miseria que estoy seguro conoces muy bien.
Ahora me acabo de levantar después de una noche más o menos normal y me siento revitalizado, como ya liberado de la posesión virulenta y con el ánimo renovado para seguir la marcha en este deambular por los desiertos de la vida. Sólo una cosa ha quedado como señal de la guerra microscópica recientemente librada en mi organismo: un inagotable venero que se me escapa por las narices y amenaza con convertirse muy pronto en un nuevo Mississippi.
En fin, era solo que me quería reportar listo y preparado en la trinchera cibernética. Los abrazo como siempre y les deseo que se mantengan lejos de estos nuestros nefastos “amiguitos” del universo invisible.

P.S. Una vez me dijo mi doc que una persona sana se enferma de gripe, resfriado o flu, un promedio de tres o cuatro veces al año. Los niños, en general más vulnerables a los bichos, de seis a ocho. ¿Qué tal?

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